Parejas y socios: mejor de lo que se piensa

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Fotografía: Pixabay.

Muchos mitos rodean a las empresas dirigidas por parejas; algunos incluso frenan las perspectivas de negocios, porque despiertan desconfianza en posibles inversionistas o aliados. Aunque la sabiduría popular desaconseja que las parejas trabajen juntas, abundan investigaciones que la contradicen.

Olga Bravo / 22 de julio de 2019


 

La sabiduría popular desaconseja que las parejas trabajen juntas. Los argumentos van desde lo «cansón» que sería estar todo el día con una misma persona hasta lo difícil que resulta establecer límites entre la relación de pareja y la de socios, circunstancia que torna compleja la toma de decisiones.

Ser socios y pareja constituye, en efecto, un verdadero reto. Cada persona tiene sus opiniones y se guía por percepciones sesgadas por un alto grado de subjetividad: dos embriones de conflicto que pueden complicarse por el solapamiento de roles a lo largo de la convivencia. Pero el amor es optimista y resuelto, y a menudo los enamorados desoyen las advertencias de la sabiduría popular, y se aventuran a extender la llama de la pasión al mundo de los negocios. Tal decisión ―a juzgar por hallazgos de investigaciones― arroja la mayoría de las veces resultados positivos.

Según un estudio realizado entre 2001 y 2010, con 1.069 parejas danesas heterosexuales, las parejas que trabajan juntas no son más ni menos felices que las que laboran por separado, tampoco presentan una tasa de divorcios diferente. Entre otros hallazgos interesantes, el más llamativo se refiere a la motivación para trabajar juntos. La mayoría de las parejas que emprenden juntas lo hacen porque uno de los dos ―con más frecuencia ella― ha visto limitadas sus oportunidades de conseguir un buen empleo en el mercado laboral. Además, para ambos miembros de la pareja, la experiencia de compartir trabajo es percibida como beneficiosa, desde los puntos de vista financiero y de desarrollo personal, incluso una vez disuelta la sociedad mercantil (Dahl, van Praag y Thompson, 2014).

La pareja no es la única que se beneficia de la dualidad pareja-socio. El negocio mejora gracias a la cohesión característica de las relaciones conyugales sólidas y exitosas. La unión y la coherencia permiten reaccionar con agilidad y flexibilidad en las decisiones, lo que se traduce en mayor productividad y eficiencia. Pero, cuando se pone la lupa sobre un tema tan controvertido como la «equidad de género», se encuentra que a los emprendimientos en pareja les queda mucho camino por recorrer. Un estudio efectuado en la Universidad de Carolina del Norte muestra que en estos tipos de emprendimientos las mujeres se subordinan a los hombres. Ahora bien, esta característica no es exclusiva de los emprendimientos en pareja: solo 33 mujeres (6,6 por ciento) ejercen como presidentas en las compañías de la categoría Fortune 500 (Zillman, 2019).

Muchos mitos rodean a las empresas dirigidas por parejas. Algunos pueden incluso frenar perspectivas de negocios, porque despiertan desconfianza en posibles inversionistas o aliados comerciales. Es cierto que los problemas de pareja afectan la iniciativa empresarial; pero también es verdad que la cohesión y la confianza propias de las parejas bien avenidas son factores de impulso y de crecimiento gerencial y operativo.

 

Referencias

  • Dahl, M., van Praag, M. y Thompson, P. (2014): «Entrepreneurial couples». Discussion Paper No. 8186. Bonn: Institute of Labor Economics (IZA). https://pdfs.semanticscholar.org/8f26/5426e8d11a422cfd7fab38f73c3f1cb28b35.pdf
  • Zillman, C. (2019): «The Fortune 500 has more female CEOs than ever before». Fortune. 16 de mayo. http://fortune.com/2019/05/16/fortune-500-female-ceos/

Olga Bravo, profesora invitada del IESA. Twitter: @bravoluna. Instagram: @bravo.olga