Depredadores: carroñeros de rentas

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Fotografía: Pixabay.

Cuando los inversionistas se planteen comprar acciones o bonos de empresas deben empezar a incluir en sus análisis los peligros de participar en empresas que puedan ser percibidas como depredadoras o extractoras de rentas.

Carlos Jaramillo / 13 de septiembre de 2018


Mariana Mazzucato, profesora de economía de la innovación y valor público en el University College de Londres y ganadora de la edición 2018 del premio Leontief de Economía, acaba de publicar un libro titulado The value of everything: making and taking in the global economy, que desafía el paradigma propuesto por Jensen y otros autores, según el cual el fin último de la empresa es maximizar el valor de la inversión del accionista.

La idea central del libro de Mazzucato es que el paradigma vigente de creación de valor está cargado de subjetividad, pues se basa en la idea de que las cosas valen lo que los agentes económicos estén dispuestos a pagar por ellas, sin importar cómo fueron producidas, quién las produjo y cuáles recursos se utilizaron en ese proceso. Si el valor es definido por las preferencias de los inversionistas queda una serie de cabos sueltos, que afectan la manera como la sociedad asigna recursos y reparte beneficios.

Aquellas actividades por las que no se paga —el trabajo de las amas de casa o los bienes que gratuitamente provee el Estado— no son contabilizados por las mediciones comunes de la creación de valor, como el producto interno bruto. Si el valor económico no se mide correctamente, no se entiende de dónde viene la riqueza, no se reconocen claramente las diferencias entre beneficios y rentas, o entre creación y extracción de valor, y, en consecuencia, surgirán problemas para repartir la riqueza o cobrar impuestos sobre el valor creado.

Mazzucato sostiene que las innovaciones tecnológicas se han beneficiado de las inversiones del Estado para crear el conocimiento empleado, por ejemplo, en misiones espaciales u operaciones militares. Ese conocimiento es utilizado posteriormente por fondos de capital de riesgo para desarrollar, por ejemplo, algunos componentes de los teléfonos inteligentes. Parte de los beneficios recibidos por quienes fabrican estos productos proviene de inversiones no realizadas por los capitalistas de riesgo: constituye realmente una renta (un pago que excede el costo de los factores de producción).

Los representantes de los accionistas (los gerentes), advierte Mazzucato, utilizan el paradigma de la maximización de valor para promover actividades de extracción de rentas (como los programas de recompra de acciones) y olvidan a otros actores relevantes, tales como proveedores, empleados o municipios. La extracción de rentas favorece la desigualdad y es, según la autora, un reflejo del estancamiento de los salarios reales en Estados Unidos o Inglaterra, y del aumento del endeudamiento de los hogares para contrarrestar ese estancamiento.

Este paradigma estimula también la obtención de utilidades a corto plazo y deja de lado inversiones que pueden ser más rentables, pero que maduran más tarde. Resolver los problemas del paradigma vigente requiere redefinir los valores subyacentes a la idea de creación de valor. Esto implica repensar el papel de las instituciones financieras, que deben ser menos cortoplacistas y más orientadas a promover un crecimiento socialmente sustentable, resultado del consenso de todas las partes interesadas en una empresa: accionistas, empleados, proveedores, gobierno y el resto de la sociedad.

Muchos planteamientos de Mariana Mazzucato han estado presentes en la discusión económica desde hace tiempo. Pero ella articula un discurso que puede transformarse en una herramienta poderosa para grupos de intereses orientados a reducir el «sesgo financiero» que afecta la llamada economía real. De ahora en adelante, cuando los inversionistas se planteen comprar acciones o bonos deben empezar a incluir en su análisis los peligros asociados con la participación en empresas que, a ojos del público, puedan ser percibidas como depredadoras o extractoras de rentas. Seguramente habrá movimientos políticos que elaboren, a partir de esta discusión, una atractiva agenda electoral.


Carlos Jaramillo, profesor del IESA.

Este artículo ha sido publicado en alianza con Arca Análisis Económico.

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