El mundo paralelo de China

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Ilustración: Pixabay.

Star Market es un nuevo mercado bursátil chino creado para captar emisiones en el sector de la tecnología. Forma parte de la estrategia china de crear un gran mercado, junto a los países de su área de influencia, que sustituya parcialmente a las multinacionales occidentales.

Carlos Jaramillo / 8 de agosto de 2019


 

El pasado 22 de julio el grupo operador de la Bolsa de Valores de Shanghái lanzó un nuevo mercado bursátil llamado Star Market (Science and Technology Innovation Board) con el objeto de captar emisiones en el sector tecnológico. Es una iniciativa pertinente para un país que cuenta con 94 de las 326 empresas unicornios que existen en el mundo.

Las primeras 25 empresas cotizantes han tenido un crecimiento de ventas promedio de cincuenta por ciento anual en los últimos tres años, por lo que se espera un gran volumen de transacciones de quienes apuestan al aumento de la participación del gigante asiático en los mercados de capitales internacionales. Este nuevo mercado es, de momento, pequeño: su capitalización total es de unos 37.000 millones de yuanes (5.300 millones de dólares), mientras que la de la Bolsa de Valores de Shanghái es 4,6 billones de dólares.

Algunos ven esta nueva bolsa como un semillero de empresas para reducir, a mediano plazo, la dependencia de ese país de las empresas multinacionales, en las áreas de fabricación de equipos de tecnología avanzada, salud y biotecnología, entre otras. Star Market crea también un canal de inversión para los sectores que, por asuntos de seguridad nacional, están vedados a inversionistas extranjeros.

Este no es un movimiento aislado. El plan chino de consolidarse como el principal centro rector de la economía mundial requiere un gran proceso de apertura de canales económicos alternativos a los que Estados Unidos controla en la actualidad. Las políticas del gobierno de Trump y algunos movimientos de los burócratas de la eurozona llevan a pensar que si China sigue participando principalmente en estructuras creadas por las economías occidentales tendrá que vivir en una constante lucha, y enfrentar recurrentes vetos, para ganar participación de mercado en áreas de gran creación de valor, como las tecnologías emergentes.

¿La solución para China? Batallar en dos frentes: el conocido de la economía globalizada y uno paralelo con los países de su área de influencia. China y sus satélites tienen una enorme clase media emergente, con un poder adquisitivo que puede actuar de masa crítica para dar viabilidad económica a empresas nacionales de diversos sectores, para sustituir parcialmente a las multinacionales occidentales en algunos casos y captar mercado en las nuevas áreas temáticas.

Este orden paralelo requerirá grandes volúmenes de inversión internacional, hecho que el presidente Xi ha tenido muy claro y lo demostró con un espaldarazo temprano a Star Market en noviembre de 2018. China necesita captar nuevos flujos de capitales para pagar sus deudas y sus cuantiosas inversiones en tecnologías emergentes. Pero el dinero fluye cuando hay mercados financieros desarrollados, con razonable liquidez de los títulos valores transados y respeto a los derechos de los accionistas pasivos y minoritarios, lo que no es posible si no se logran estándares exigentes de gobierno empresarial.

Star Market necesita, para sobrevivir, captar nuevas ofertas públicas iniciales de compañías chinas que debutan en bolsas internacionales. Ello implica permitir a empresas que han alcanzado cierto volumen de venta (escala), pero que aún no son rentables, colocar sus acciones en ese mercado, en lugar de aplicar los exigentes requisitos del resto de las bolsas chinas. Adicionalmente, sería deseable que las nuevas cotizantes pasen simplemente por un proceso de registro, sin requerir autorización previa de los reguladores bursátiles que tradicionalmente retrasan los procesos en China Continental, no así en Hong Kong que tiene un mercado de capitales mucho más ágil.

Star Market atenderá en el corto plazo a inversionistas chinos, pero en su evolución incorporará a inversionistas institucionales internacionales, lo cual mostrará la forma que tomará el mercado accionario chino de la próxima década. Quienes tienen hijos en edad escolar, envíenlos el próximo verano a campamentos donde se enseñe mandarín.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.