El papel del renminbi en un mundo multipolar

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Fotografía: Pixabay.

La estrategia china para desarrollar una mayor influencia internacional incluye reemplazar gradualmente al dólar como la moneda comercial de uso en Asia, y, en el futuro, como la moneda en que se coticen las principales materias primas.

Carlos Jaramillo / 2 de julio de 2019


 

L. V. Gaves es el presidente ejecutivo de GaveKal-Dragonomics Research, empresa dedicada a estudiar las tendencias económicas del mercado chino. Gaves ha recibido una importante cobertura de prensa en las últimas semanas debido a la publicación de su más reciente libro: Clash of empires: currencies and power in a multipolar world (Choque de imperios: monedas y poder en un mundo multipolar). En opinión de Gaves el estamento político estadounidense ve con preocupación el papel geopolítico que empieza a desempeñar China desde la llegada al poder del presidente Xi Jingpin en 2012.

La estrategia china para desarrollar una mayor influencia internacional en las próximas décadas consta de dos elementos. El primero es la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, una red de infraestructura que vincula carreteras, puertos y aeropuertos de 152 países en Asia Oriental, Medio Oriente, Europa y América, por la cual transitarán mercancías producidas por industrias que recibirán financiamiento del Fondo Ruta de la Seda y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. El segundo viene desarrollándose desde hace una década con la internacionalización del renminbi. El objetivo es claro: reemplazar gradualmente al dólar estadounidense, como la moneda comercial de uso en Asia, y, en el futuro, como la moneda en que se coticen las principales materias primas (petróleo, hierro, trigo, etc.).

En marzo de 2018 se lanzaron en Shanghái los primeros contratos a futuro de petróleo en renminbis, que hoy en representan el trece por ciento de las transacciones mundiales en este tipo de instrumentos. En próximos meses, la bolsa de Shanghái comenzará a comercializar futuros en oro.

China debería fijar políticas macroeconómicas que eviten el deterioro de su divisa

Con el fortalecimiento del renminbi los países del área de influencia china cortan la dependencia de los bancos estadounidenses, principales financistas de las actividades comerciales en su moneda, y se liberan de las restricciones que impone Estados Unidos para negociar con países como Irán por el hecho de hacerlo en dólares (las empresas que negocian en esta moneda pueden ser investigadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos independientemente de su nacionalidad). Con el incremento de las transacciones en renminbis, la arquitectura financiera global comienza a ser menos dependiente de Estados Unidos.

Gaves afirma que no solo Estados Unidos verá su relevancia internacional puesta en entredicho. También sufrirá sus embates la Unión Europea, que enfrenta problemas para mantener medianamente satisfecha una población heterogénea en un contexto de bajo crecimiento económico, reflejado en las tasas de interés negativas que pagan los bonos soberanos alemanes, que son los referentes de mínimo riesgo de Europa.

La transformación de una economía mundial razonablemente globalizada en otra con tres áreas marcadas de influencia debería tener implicaciones muy directas en las decisiones de inversión que deberán acometerse en los próximos años. Gaves pronostica que tanto el sector energético de Estados Unidos (que es difícil de sustituir), como su mercado de consumo ofrecerán importantes oportunidades de inversión que deberían ser relativamente inmunes a los desencuentros chino-estadounidenses.

En la medida en que China fortalezca el papel de su moneda en los mercados internacionales debería fijar políticas macroeconómicas que eviten el deterioro de su divisa, por lo que el mercado de renta fija en renminbis puede ser la familia de activos financieros preferida en una región del mundo caracterizada por la volatilidad de su mercado accionario.

Gaves no es muy optimista con la eurozona y pronostica que en diez años no existirá el euro. Recomienda invertir en empresas europeas que exportan a los mercados emergentes y también en los mercados de los países que compran esas exportaciones.

¿Tendrá razón Gaves? ¿El mundo multipolar será el modelo imperante de este nuevo siglo que aún es muy joven? Pasaran muchos años para que estas preguntas sean respondidas.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.