Investigar para ser leído

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Fotografía: Pixabay.

Exponer al público los trabajos académicos proporciona al académico una realimentación que puede ser aprovechada para optimizar investigaciones; además, crea reconocimiento y la posibilidad de ser valorado por el trabajo y por el contenido producido.

Luis Ernesto Blanco / Abril-junio 2017


Muchos investigadores académicos y científicos no están interesados en promocionar el material que producen y dan por concluida su labor una vez terminado un artículo. Pero cada vez es más importante que agreguen a sus obligaciones la de difundir y multiplicar el alcance del trabajo. Las bases de datos en línea, las redes sociales, los buscadores y aplicaciones académicas son en la actualidad aliados fundamentales de la difusión del conocimiento científico y no simples herramientas para el ego y la vanidad.

El trabajo de un investigador no termina en el hallazgo y la interpretación del dato. La creación de conocimiento implica también la divulgación. En la actualidad existen herramientas que facilitan el acceso a la información a muchos usuarios en distintos lugares del mundo, y de forma inmediata a su publicación, por lo que no pueden ser ignoradas y desaprovechadas.

Un investigador conoce y recurre a los portales para recuperar contenidos. Páginas como Google Académico son poderosas herramientas de investigación que permiten ubicar copias físicas o digitales de artículos, ya sea en línea o en bibliotecas. Los resultados de las búsquedas refieren a artículos, informes técnicos, tesis, libros y otros documentos, incluyendo páginas selectas con «contenido académico”.

También hay otras opciones como HighBeam Research, ChemediaRefSeek y ERIC, en las que pueden encontrarse documentos, artículos, revistas y libros de contenido especializado sobre diversos temas, con la posibilidad de desarrollar búsquedas avanzadas que incluyen autores y países. En América Latina está Redalyc, que forma parte de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal y funciona como un buscador de recursos académicos de carácter científico, para realizar consultas por autor, artículos, revistas, países, disciplinas e instituciones. Otro recurso es Scielo, una de las más famosas bibliotecas en línea, utilizada por millones de usuarios en Latinoamérica y el Caribe.

En el mundo actual la información es poder, y el hecho de exponer el trabajo ante el público profesional y no profesional proporciona al académico una realimentación que puede ser aprovechada para optimizar investigaciones, recibir reconocimiento y ser valorado por el trabajo y por el contenido producido. Aumentar la red de contactos permite tener acceso a más recursos para próximos proyectos y a nuevas oportunidades.

«La labor como científico se ve expuesta a un entorno en el que se hace imprescindible destacar de alguna forma para que tu trabajo no sea en vano y quede oculto en un océano de información», señala el portal NeoScientia, cuyo objetivo es ayudar al científico en el uso de herramientas digitales (Margolles, 2015). Además de contribuir al desarrollo de la marca personal, las redes sociales son aliadas clave para las revistas académicas que tradicionalmente basan su reputación en el impacto que tienen en la comunidad de investigadores; pero que, en los últimos años, han tratado de incluir el análisis de otras estadísticas que cubran no solamente el número de citas de una artículo, sino también la cantidad de bases de conocimiento que se refieren a él, el número de visualizaciones y descargas, así como menciones en prensa y redes sociales, con lo cual la revista y el autor deben convertirse en los primeros promotores del trabajo para lograr mejor valoración.

Las instituciones universitarias están cada vez más volcadas a desarrollar políticas que estimulen, tanto a docentes como a investigadores, a tener una presencia digital que refleje de forma precisa sus actividades y mejore la calidad de sus publicaciones electrónicas. Las clasificaciones universitarias toman mucho en cuenta la producción científica, basada en el número y la relevancia de las publicaciones; de allí que para las universidades sea muy valorada la reputación digital de sus investigadores y revistas.

Una característica muy valiosa para el investigador de portales como Google Académico y Academia es que funcionan como redes sociales de estudiantes e investigadores donde se puede crear un perfil personal que se alimenta a medida que se publican nuevos artículos. De esta forma se facilita la recuperación de investigaciones, se lleva un control más preciso de las veces que ha sido citado un trabajo y se pueden identificar y guardar artículos de interés.

El desarrollo de un perfil digital de investigadores y académicos debe incluir no solamente rigor, disciplina y constancia, sino también una presencia activa en redes sociales y herramientas que ayuden a compartir espacios con los colegas de otras universidades. Además, vale la pena incluir algunas técnicas que permitan mejorar la visibilidad en los motores de búsqueda (Shafer, 2017), con lo cual la misma forma de escritura deberá adaptarse con el fin de mejorar la presencia 2.0.

 

Referencias

  • Margolles, P. (2015): «¿Qué es y por qué un científico debe gestionar su marca personal?». NeoScientia. http://www.neoscientia.com/marca-personal/
  • Shafer, S. (2017): «Research visibility. How to raise the visiblity of your research and establish your name in an academic field». Biblioteca de la Universidad de California en Los Ángeles. http://guides.library.ucla.edu/seo

Luis Ernesto Blanco, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello / @lblancor