La gestión de la liquidez: un nuevo telón de fondo

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Imagen de Tumisu en Pixabay

La Gran Moderación. Este es el nombre que en el mundo desarrollado se le ha dado a las dos últimas décadas: crecimiento económico discreto pero estable, baja inflación y mucha liquidez barata. Este telón de fondo está a punto de bajar. Cuando suba el nuevo es muy probable que la inflación de largo plazo supere dos por ciento y la liquidez sea menor y más cara. ¿Y el crecimiento? Esa es la gran pregunta.


Los mercados financieros son como las obras de teatro. Tienen un telón de fondo, que viene dado por las condiciones macroeconómicas, los juegos geopolíticos y las tendencias dominantes en el mundo de los negocios. En la década pasada el telón estaba coloreado por la globalización, la abundante liquidez inyectada por los bancos centrales de los países desarrollados como respuesta a la Gran Crisis Financiera de 2007-2009, y el auge de las grandes empresas tecnológicas. Ese telón está bajando, porque terminó la temporada de esta obra de teatro y aún no se conoce el título de la sustituta.

Durante los años de abundante liquidez y bajas tasas los grandes inversionistas institucionales se vieron en la necesidad de cambiar su perfil de riesgo, para tener acceso a la rentabilidad que en los años ochenta y noventa del siglo pasado podían obtener en los mercados de renta fija, con títulos tanto gubernamentales como empresariales. Durante cerca de veinte años, los fondos de pensiones, los fideicomisos de las universidades y las empresas de gestión de patrimonios familiares incursionaron, al principio tímidamente, y después con más brío, en el mundo de las inversiones alternativas, particularmente en las empresas de capital privado.

Pero ahora, debido al repunte inflacionario, las tasas de interés en los países desarrollados, después de muchos años, comienzan a ofrecer rendimientos que pueden ser atractivos para los inversionistas institucionales, en particular los fondos de pensiones. El primer color que se está aplicando al nuevo telón de fondo es tasas de interés al alza.

Al subir las tasas, la cartera de bonos de renta fija de los fondos de pensiones pierde valor, a menos que se haya comprado alguna póliza de cobertura para este «siniestro». Pero, al mismo tiempo, disminuyen las obligaciones con los beneficiarios de planes de retiro, pues son traídas al presente a una tasa de descuento mayor.

Los fondos de pensiones, poco acostumbrados a lidiar con la volatilidad en este contexto de tasas de interés crecientes, están repensando la manera de gestionar sus carteras de inversión. Por un lado, podrían acumular efectivo para cumplir sus compromisos cotidianos y, así, evitar la venta de títulos financieros en condiciones desfavorables; y, por el otro, revisar sus estrategias de cobertura para enfrentar grandes oscilaciones de las tasas de interés, que se instrumentan con productos derivados y pueden requerir reposiciones de colaterales, cuando los mercados financieros se vuelven turbulentos.

Cuando los inversionistas institucionales necesitan construir reservas de liquidez para enfrentar la incertidumbre del entorno, dejan de invertir en algún segmento del mercado. Este es un proceso inverso al vivido en el pasado reciente: en un escenario de tasas bajas, compraban activos financieros ilíquidos y rentables.

Los fondos de capital privado, las emisiones de deudas privadas y las inversiones en infraestructura (puertos, autopistas y parques industriales) perderán parte de los flujos de dinero que los inversionistas institucionales desviarán hacia sus reservas de liquidez. Acá aparece otro color del nuevo telón de fondo: mayor competencia para financiar nuevas iniciativas de negocios y la expansión de la infraestructura que las apoya.

El color más importante del nuevo telón de fondos de la inversión vendrá dado por los sectores que liderarán el crecimiento económico global, y estos apenas están emergiendo. ¿Cuáles serán los candidatos a integrar este grupo? ¿Podrían ser las nuevas tecnologías que desplacen a los hidrocarburos para frenar el calentamiento global? ¿O tal vez la realidad virtual extendida a sus máximas consecuencias? ¿O las biotecnologías?

En los países desarrollados, las dos últimas décadas se conocieron como las de la Gran Moderación, caracterizadas por un crecimiento económico discreto pero estable, baja inflación y mucha liquidez barata. Cuando suba el nuevo telón es muy probable que la tasa de inflación de largo plazo esté muy por encima del dos por ciento (al que aspira regresar la Reserva Federal) y que la liquidez sea sustancialmente menor y más cara, entre otras cosas por el alza de las tasas de interés producto de la reducción del balance general del banco central estadounidense. ¿Y el crecimiento económico? Esa es la gran pregunta. ¿Sube el telón?


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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