El renminbi, más allá de las fronteras de China

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Fotografía: Pixabay.

El escenario global muestra un nuevo balance de los centros de poder, y entre ellos se destaca China. Con una presencia creciente en el comercio internacional, pretende generalizar el uso de su moneda, al punto de lograr su inclusión en el derecho especial de giro del Fondo Monetario Internacional. América Latina y, en particular, Venezuela no son ajenas a esta situación, que abre nuevas posibilidades al determinar la moneda de pago de las obligaciones.

Natalia Boza Scotto / Julio-diciembre 2017


China ha mostrado en los últimos años un acelerado crecimiento económico y desempeña un papel protagónico en el comercio mundial. Su moneda aún no es libremente convertible, pero avanza hacia su internacionalización.

 

El renminbi

En el vasto territorio chino se encuentran dos regiones administrativas especiales, Hong Kong y Macao, que fueron colonias británica y portuguesa, respectivamente. Si bien estas regiones fueron devueltas a China en 1997 y 1999, aún tienen sus monedas de curso legal: la pataca en Macao y el dólar de Hong Kong. Salvo estas dos excepciones de la zona de la desembocadura del río de las Perlas, la moneda de curso legal en la República Popular China es el renminbi (RMB), cuya unidad es el yuan; y sus fracciones, el jiao y el fen (artículos 15 y 16 de la Ley de la República Popular China sobre el Banco Popular de China). En virtud del carácter atribuido al renminbi, como moneda de curso legal en China, nadie puede negarse a aceptarlo como medio de pago de las obligaciones dentro de su territorio (artículo 15 de la referida Ley).

 

El Banco Popular de China

El órgano emisor del renminbi es el Banco Popular de China (BPC). Creado el 1° de diciembre de 1948, 35 años después pasó a desempeñar la exclusiva función de banco central, por decisión del Consejo de Estado, órgano administrativo supremo del Estado conforme al artículo 85 de la Constitución de la República Popular China, del 4 de diciembre de 1982. Así quedó plasmado, años más tarde, en la Ley sobre el Banco Popular de China, dictada el 18 de marzo de 1995 durante la Tercera Sesión del Octavo Congreso Nacional del Pueblo.

La estructura organizacional del BPC cuenta con un director y varios directores adjuntos (artículo 9). Desde el mes de diciembre de 2002, la dirección del órgano es ejercida por Zhou Xiaochuan, egresado del Instituto de Ingeniería Química de Beijing y doctor en Ingeniería de Sistemas. Entre las funciones del BPC figuran la formulación y la implementación de la política monetaria, cuyo objetivo es mantener la estabilidad del valor de la moneda y, con ello, promover el crecimiento económico (artículo 3 de la Ley que lo regula), la emisión del renminbi y el control de su circulación, así como la gestión de las reservas de divisas y de oro del Estado (artículo 4).

Una peculiaridad del BPC, que con seguridad incide en su desempeño, es su dependencia del Consejo de Estado. Bajo su dirección ejerce la formulación y la aplicación de políticas monetarias, así como la supervisión y el control del sector bancario (artículo 2). Ello explica, por ejemplo, que se le imponga el deber de informar a ese órgano administrativo —para su aprobación— sobre sus decisiones relativas a oferta monetaria anual, tasas de interés, tipos de cambio y otros asuntos especificados por tal órgano, antes de su ejecución (artículo 5). Por ello, la motivación de sus decisiones tiene posiblemente un origen político y no solo económico.

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Paridad cambiaria

Desde el 1° de enero de 1994, y durante más de once años, la paridad cambiaria del renminbi se mantuvo controlada en 8,28 yuanes por dólar, según las estadísticas cambiarias mostradas en la página de internet del BPC. El 21 de julio de 2005, el BPC modificó el tipo de cambio, con una revaluación de la moneda, que pasó a 8,11 yuanes por dólar.

La decisión se explica por la presión que ejerció Estados Unidos, en virtud del desequilibrio en las relaciones comerciales entre ambos países. Amenazó no solo con denunciar a China ante la Organización Mundial del Comercio sino, además, con introducir un gravamen de 27,5 por ciento a las importaciones provenientes del país asiático (Tamames, 2008). Este impuesto se menciona en el proyecto de ley presentado en 2003 por los senadores Charles Schumer y Lindsey Graham, como contrapartida de la baja tasación del renminbi (Domingo, 2007). A partir de 2005, el valor del renminbi se establece en función de una cesta referencial, integrada por el dólar, el euro, el yen y el won (de Corea del Sur), además de otras monedas como el dólar de Singapur, la libra esterlina, el ringgit malasio, el dólar australiano, el rublo, el baht tailandés y el dólar canadiense (Tamames, 2008).

 

Posicionamiento internacional del renminbi

El renminbi constituye una moneda nacional, cuyo poder liberatorio opera dentro de las fronteras de China; no obstante, se ha propuesto que su uso trascienda los límites territoriales chinos. De acuerdo con su papel protagónico en la economía mundial, pretende fortalecer su moneda de modo que pase a ser una divisa de reserva y también de pago internacional.

El empleo de la moneda china se ha extendido a zonas fronterizas, mediante acuerdos bilaterales. Pero su uso puede difundirse aún más. La gran actividad comercial de China favorece el establecimiento del yuan como una divisa internacional para realizar pagos (Lake, 2015). Con la finalidad de descartar el dólar como moneda de pago, el país asiático ha suscrito «decenas de acuerdos para el intercambio de monedas en el comercio bilateral con otros países… China tiene acuerdos de intercambio de monedas con más de 50 naciones, que incluyen las 28 que conforman la Unión Europea y países de distintas partes del planeta, desde Argentina y Brasil hasta Islandia, Indonesia, Corea del Sur y Uzbekistán» (Justo, 2014).

El gobierno chino, «para ampliar la circulación global del renminbi… ha creado catorce cámaras de compensación de su moneda fuera del territorio nacional y firmado convenios cambiarios con 28 bancos centrales» (Jaramillo, 2015: 36). Recientemente, el 13 de febrero de 2018, el BPC autorizó al J.P. Morgan Chase Bank, N.A. para actuar como banco de compensación del renminbi en Estados Unidos (BPC, 2018). De mayor envergadura es la creación de un banco de inversión e infraestructura por parte de países asiáticos, así como del Nuevo Banco de Desarrollo acordado por los BRICS, el grupo de países integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (Justo, 2014).

 

El renminbi se incorpora al derecho especial de giro

A finales de 2015, el renminbi logra escalar en su posicionamiento internacional. Mediante comunicado del 30 de noviembre de 2015, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) informó su decisión, vigente a partir del 1° de octubre de 2016, de incluir el renminbi entre las monedas que componen el denominado «derecho especial de giro» (FMI, 2015).

El derecho especial de giro (DEG) es una figura creada en 1969 por el FMI, «como una reserva internacional complementaria… no es ni una moneda ni un activo frente al FMI. Más bien representa un activo potencial frente a las monedas de libre uso de los países miembros… Además de su función de activo de reserva complementario, el DEG sirve como unidad de cuenta del FMI y de algunos organismos internacionales» (FMI, 2016).

El DEG está integrado por una cesta de monedas que incluye el dólar, el euro, el yen, la libra esterlina y el renminbi, con una ponderación de 10,92 por ciento (FMI, 2015). El FMI consideró que «China y su moneda cumplen con los dos criterios de inclusión en la cesta: que el país emisor esté entre los principales exportadores del mundo y que la moneda sea “de libre uso”», y explica que «una moneda es de libre uso cuando se la utiliza ampliamente para saldar transacciones internacionales y se la negocia ampliamente en los principales mercados de cambio» (FMI, 2015).

 

Monedas de reserva en Venezuela desde 2014

La Ley del Banco Central de Venezuela (BCV), reformada en diversas ocasiones durante los tres últimos lustros, regula las reservas internacionales del país. Actualmente se encuentra en vigencia el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley del Banco Central de Venezuela, dictado por el presidente de la República —poco antes de que asumieran sus cargos los diputados electos el 6 de diciembre de 2015— y publicado en Gaceta Oficial No. 6.211 Extraordinario del 30 de diciembre de 2015.

La Asamblea Nacional sancionó una Ley de Reforma el 3 de marzo de 2016. Sin embargo, antes de su promulgación, el presidente de la República la remitió a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que, mediante sentencia No. 259 del 31 de ese mes y año, declaró su inconstitucionalidad, bajo la ponencia del magistrado Calixto Ortega Ríos, aprobada por unanimidad. La referida sentencia fue publicada en Gaceta Oficial No. 40.878 del 4 de abril de 2016.

El Decreto Ley de diciembre de 2015 introdujo importantes modificaciones, aunque ninguna de ellas recayó sobre el artículo 127, referido a las reservas internacionales. Los cambios se habían realizado un año antes, cuando el presidente de la República dictó el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley del Banco Central de Venezuela, publicado en la Gaceta Oficial No. 6.155 Extraordinario del 19 de noviembre de 2014. Por ejemplo, se estableció una nueva categoría de activos que pasaría a formar parte de las reservas internacionales: «los diamantes y demás piedras o metales preciosos u otros bienes objeto de transacción en los mercados financieros internacionales, que hubieran sido calificados como activos de reserva por el Directorio» del BCV (artículo 127, numeral 6).

En cuanto a las divisas admitidas se incorporó el siguiente encabezado al artículo 127: «Los activos en monedas distintas al bolívar que mantenga el Banco Central de Venezuela podrán calificarse como reservas internacionales o como otros activos en moneda extranjera». También se incluyó un penúltimo aparte, el cual especifica las categorías de divisas que se consideran monedas de reserva: en primer lugar, «las divisas libremente convertibles y de aceptación universal» y, adicionalmente, «aquellas monedas extranjeras de fácil conversión en divisas en las principales plazas internacionales y que sean empleadas como moneda de cuenta o de pago en compromisos asumidos por la República Bolivariana de Venezuela».

Nótese que los requisitos son «fácil conversión» y, concurrentemente, utilización como moneda de cuenta o de pago en obligaciones de la República. Una moneda de cuenta es aquella en la que se estipula una obligación dineraria, mientras que una moneda de pago es la que debe emplearse para extinguir una obligación de esa naturaleza. Por lo tanto, con la reforma de finales de 2014 —e igualmente con la Ley actual— se amplía la lista de monedas extranjeras que pueden formar parte de las reservas internacionales de Venezuela, al permitirse expresamente la incorporación de divisas que carezcan de libre convertibilidad.

 

El renminbi como moneda de cuenta

En las relaciones entre China y Venezuela, uno de los ejes centrales ha sido el financiamiento, en ocasiones empleado por el país asiático como mecanismo para generalizar el uso de su moneda, tal como ocurrió en el Acuerdo sobre Cooperación para Financiamiento a Largo Plazo, suscrito por los gobiernos de ambos países el 10 de septiembre de 2010, el cual obtuvo en apenas seis días la aprobación de la Asamblea Nacional, publicada en la Gaceta Oficial No. 39.511 del 16 de ese mismo mes y año.

En el acuerdo se estipulan dos préstamos —más bien, dos promesas de préstamo, pues son líneas de crédito— por un plazo máximo de diez años y en monedas distintas: uno por un máximo de 10.000 millones de dólares y otro por un máximo de 70.000 millones de «yuanes Renminbi» (sic). Esa cantidad de yuanes equivalía a 10.446 millones de dólares, si se considera la tasa cambiaria para septiembre de 2010 (6,7011 yuanes por dólar), de acuerdo con la información proporcionada en la página oficial del BPC; aunque lo lógico sería calcular el cambio en las fechas en las que se fueron materializando los préstamos.

El renminbi constituye la moneda de cuenta, mas no de pago, por cuanto las partes pactaron que el préstamo se pagara mediante el suministro de petróleo. A diferencia de la línea de crédito pactada en dólares, la estipulada en yuanes recayó sobre una moneda que no goza de libre convertibilidad: una moneda nacional que, a pesar de su frecuente uso en transacciones internacionales, carece de poder liberatorio universal. Así, al convertirse China en uno de los principales socios de Venezuela en los últimos años, uno de los beneficios que ha logrado es mejorar el posicionamiento de su moneda en América Latina.

 

Impacto para la gerencia latinoamericana y venezolana

Como demostración de su preponderancia en el escenario global, China tiene el propósito de internacionalizar su moneda. Incluso ha logrado un espaldarazo del FMI, con repercusiones en América Latina, cuyas relaciones con el país asiático se han ampliado notablemente durante el presente siglo. En Venezuela, aun antes de la imposición de las sanciones económicas por parte de Estados Unidos, como las contenidas en la Executive Order 13808 del 24 de agosto de 2017, la legislación admitió que monedas como el renminbi acrecentarán las reservas.

Las empresas que participan en el comercio mundial de bienes y servicios asumen papeles de acreedoras o deudoras de múltiples obligaciones pecuniarias, que requieren determinar la moneda de pago. Además del dólar de Estados Unidos y otras divisas libremente convertibles, los gerentes deben considerar que el renminbi gana terreno en los mercados y las finanzas internacionales, y tomar plena conciencia de las dimensiones del país que lo respalda.

 

Referencias

  • BPC (2018): «People’s Bank of China Public Notice (2018) No. 1», 13 de febrero: http://www.pbc.gov.cn/english/130721/3484544/index.html.
  • Domingo, R. (ed.) (2007): China, el dragón rampante: panorama político, económico y jurídico. Pamplona: Thomson-Aranzadi.
  • FMI (2015): «Comunicado de prensa No. 15/543». 1° de diciembre: http://www.imf.org/es/News/Articles/2015/09/14/01/49/pr15543.
  • FMI (2016): «Ficha técnica: derechos especiales de giro (DEG)», 1° de octubre: http://www.imf.org/es/About/Factsheets/Sheets/2016/08/01/14/51/Special-Drawing-Right-SDR.
  • Jaramillo, C. (2015): «China: la gran metamorfosis». Debates IESA. Vol. XX. No. 3.
  • Justo, M. (2014): «Cómo China busca crear un sistema financiero paralelo». BBC Mundo, 6 de noviembre: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141106_economia_china_sistema_financiero_egn.
  • Lake, S. (2014): «Yuan chino, cada vez más global». CNNExpansión, 25 de junio: http://www.cnnexpansion.com/opinion/2014/06/20/yuan-chino-cada-vez-mas-global.
  • Tamames, R. (2008): El siglo de China: de Mao a primera potencia mundial. Barcelona: Planeta.

Natalia Boza Scotto, profesora de Contratos y Garantías, Universidad Monteávila, y miembro de la Red ALC-China.