¿Llegó el momento de los mercados emergentes?

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Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

Mucha cautela. Es la recomendación para quienes buscan oportunidades de inversión en economías emergentes: preferir títulos de empresas que ofrezcan garantías reales, acciones de compañías con grandes acumulaciones de efectivo y deuda soberana de países con un buen inventario de reservas internacionales. Es la opinión de Mohamed El-Erian, presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge.


¿Cuál debe ser la aproximación de quienes buscan oportunidades de inversión en economías emergentes? Luego de una importante corrección de precios de los principales índices bursátiles de los mercados financieros emergentes en el primer semestre de 2022, sus valoraciones actuales lucen baratas en términos absolutos, así como en términos relativos a los títulos valores estadounidenses y europeos.

Sin embargo, los precios bajos son una condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar un buen retorno de una cartera de inversión en el futuro, particularmente para los inversionistas que no se sienten cómodos con los episodios de volatilidad propios de los mercados emergentes. Tales son las consideraciones de Mohamed El-Erian —presidente del Queens’ College de la Universidad de Cambridge y experto en el manejo de carteras institucionales— en su columna del 25 de julio de 2022 en el Financial Times («¿Cómo invertir en los mercados emergentes?»).

La recomendación de aumentar la exposición a estos mercados parte de varios supuestos: 1) la Reserva Federal y el Banco Central Europeo lograrán controlar la inflación sin hacer caer a sus economías en una recesión; 2) la inflación será transitoria; 3) los inversionistas internacionales que han incursionado en estos mercados no huirán despavoridos en respuesta a un deterioro futuro de las economías nacionales; y 4) el tejido político y social de estos países es suficientemente fuerte para sobrellevar las presiones creadas por la inflación de bienes e insumos productivos.

Otra premisa es que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial repetirán el apoyo dado en 2020 a las frágiles economías emergentes. Muchos no olvidan que, en este esfuerzo, los organismos multilaterales esperaban la cooperación de instituciones financieras privadas, que realmente no aportaron recursos.

En 2020 se implantó, gracias a la iniciativa de actores institucionales públicos, la Suspensión del Servicio de la Deuda, así como una revisión en el seno del G-20 de un marco de referencia común para el tratamiento de deudas bilaterales. En ausencia de fondos del sector financiero privado aumentará la probabilidad de dolorosos recortes de gasto en los sectores sociales, se agravarán los problemas del cambio climático y se agudizará la desigualdad que afectará negativamente el crecimiento real y potencial.

A diferencia de contextos económicos anteriores, en los que una expansión generalizada de la economía permitía a los inversionistas apostar a los mercados emergentes con la compra de índices bursátiles y algunos ETF, El-Erian sugiere invertir en esta ocasión con mucha más cautela. Los inversionistas deben tener en cuenta tanto la dispersión de los rendimientos en las distintas familias de activos como las influencias económicas y financieras sobre tales activos que aún no se han desarrollado por completo, como es el caso del aumento de la inflación, que obliga a los principales bancos centrales a subir los tipos de interés en una economía global que se desacelera rápidamente.

Algunas empresas que cotizan en bolsa, y cuyos precios han caído en el último semestre, enfrentan un riesgo de reestructuración significativo. Parte de las pérdidas en las que incurrirán serán de naturaleza permanente y, por lo tanto, no son candidatas obvias para incursionar en estos mercados.

Los inversionistas deberán preferir títulos de deuda de empresas que ofrezcan garantías reales, acciones de compañías con grandes acumulaciones de efectivo y deuda soberana de países con un buen inventario de reservas internacionales. Es ideal adquirir títulos de compañías prestigiosas cuyos precios han caído debido al efecto contagio típico de los mercados emergentes, activos en dificultades con altos valores de recuperación o aquellos afectados por fallas del mercado financiero nacional.

Las realidades de la gestión de carteras de inversión obligan a estar pendientes de las secuencias de acontecimientos propias de América Latina. Por ejemplo, frente a los altos precios de las importaciones, la disminución de la demanda de exportaciones y las bajas reservas internacionales, los países tienden a optar por la depreciación de la moneda nacional, para facilitar el ajuste financiero y la reestructuración económica. Este comportamiento hace poco atractivas las empresas que obtienen sus ingresos mayoritariamente en moneda nacional.

Llegará un momento en que pueda haber una exposición generalizada a los mercados emergentes. Por ahora se recomienda un enfoque más selectivo, incluso en mercados privados de títulos valores. Ahora bien, los inversionistas deben estar preparados para transitar el accidentado camino hacia mayores rendimientos.


Carlos Jaramillo, director académico del IESA.

Este artículo se publica en alianza con Arca Análisis Económico.

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